• junio 24, 2021

¿Qué se hacía con un cadáver en el virreinato?

PorDamian Mereles

Feb 4, 2021

Diario de Varela dialogó con el historiador Martín Blanco (UNQ) sobre su investigación acerca del servicio funerario, la edición de su libro y el futuro de labor en este campo de estudios.

Martin Blanco es historiador en la Universidad Nacional de Quilmes. Su tema de investigación es extraño pero solo en principio. Nos lleva a preguntarnos por muchas cuestiones. El sistema de clasificación social producido por España en el Rio de la Plata, la cuestión religiosa en lo referente al tratamiento de la muerte, el tema de la salud pública y lo ambiental en lo que refiere a qué se hace con un cadáver.

Para el autor “el libro es como un viaje al pasado en donde el entusiasmo y la pasión jugaron un rol clave para el resultado final” Pero estos temas que hoy se cristalizan en un libro tienen un comienzo. Surge en el marco del taller de tesis de la licenciatura en historia a través de indagaciones previas.

Nos cuenta que “leyendo sobre el entierro de pobres en la época colonial me llamó mucho la atención que se los abandonaba, los cuerpos quedaban insepultos si no llegaba a cubrir el estipendio del derecho al entierro que había que pagarle a los curas que los encargados de enterrar a las personas”.

Esto implicaba que los cuerpos de aquellos que no cubrían el monto necesario terminara convirtiéndose en un fuerte problema ambiental para la ciudad de buenos aires. Pero inevitablemente nos lleva a pensar en el rol de la iglesia y en las marcadas diferencias sociales de la época.


Esta situación se da de forma regular durante el periodo colonial produciéndose cambios imperceptibles. Afinando la mirada Martín nos cuenta que se producen ciertos cambios en lo que refiere a la confección de los testamentos, las actas de las cofradías “donde se pueden ver pequeños cambios en la relación a elección de la mortaja, del lugar de sepultura y algunos cuestiones de espiritualidad como por ejemplo ceder parte de los bienes para dar misas a perpetuidad para el alma del difunto”.

El tema es atractivo, sugiere muchas preguntas y cruza varios temas de interés pero el autor no se queda en este periodo. El libro es una primera parte de lo que es una investigación que seguirá su curso y que habrá que seguir atentamente. El autor afirmó “ya estoy trabajando en el tema del servicio funerario a partir de las reformas rivadavianas y es posible que alcance hasta los años 1870-1880”.