• junio 25, 2021

La Capilla de los escoceses: sitio histórico de Florencio Varela

PorGabriel Reich

Ene 23, 2021

A cuatro cuadras de la ruta 53, los habitantes de Florencio Varela tienen un pedazo de patrimonio histórico y cultural de más de un siglo y medio, destruido y a punto de derrumbarse: los restos de la Capilla Presbiteriana de Saint John. Su construcción fue impulsada por la colonia escocesa que habitó la zona sur del conurbano, cuyos habitantes llegaron a Monte Grande a principios de 1820. Los hermanos escoceses John y William Robertson, convencieron al entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez, de traer a varios compatriotas, para que las tareas como la cría de ovejas sean más productivas, porque según ellos, los gauchos argentinos no realizaban ese tipo de labores.


El Gobernador aceptó la propuesta y les dio tierras para que pudieran establecerse en la provincia. En 1825 llegaron seiscientas familias, con gastos a cargo de los hermanos Robertson, que se asentaron en lo que ahora es Lomas de Zamora. Rodríguez también aceptó las exigencias de la colonia de tener sus propios magistrados, milicias y la posibilidad de practicar libremente su religión. Con esto último el poder político local, aceptó por primera vez otro culto que no fuera el propio, quedando establecido en un decreto del Presidente Bernardino Rivadavia el 11 de mayo de 1824.

Algunos destacan esta fecha como el inicio de la libertad de culto, aunque quien suscribe estima que solo serían admitidos otros cultos europeos.
Pero la inversión de los aventureros escoceses duró poco, porque entre la guerra con Brasil y la revolución de Lavalle, el país convulsionó, los hermanos Robertson se fundieron y la colonia escocesa se dispersó por lo que ahora sería Brandsen, Monte Grande y Chascomús.


Para 1829, muchos de los escoceses se habían mudado a la ciudad de Buenos Aires y fundaron la Iglesia Presbiteriana de San Andrés, en lo que ahora es la calle México al 300, en el barrio de San Telmo. Pero muchos de los que quedaron habitando el sur bonaerense también querían tener su propio templo más cerca. Así que en 1853, uno de los matrimonios escoceses que se quedaron en la provincia y acumularon riquezas, Juan Davidson y Margaret Campbell, donaron ocho acres de campo (poco más de tres hectáreas) al costado del Camino de tierra a Chascomús (hoy ruta 53), para construir la Capilla Presbiteriana de Saint John.


De estilo gótico en los arcos laterales pero romano en la entrada principal, se inauguró en el mismo año 53 y escoceses de todas partes asistieron a su apertura. El ministro, en principio, era el mismo que el de la Iglesia de la capital. Albergó fieles durante casi cien años y los colonos permitieron la realización de ceremonias de otras religiones en ella.


Para principios del siglo XX, las colonias escocesas se habían dispersado por distintas regiones del país y en 1911, en Temperley se construyó la Iglesia de San Andrés, bastante más grande y linda, lo cual fue dejando lentamente sin asistentes a la Saint John, que aún así duró hasta el 6 de septiembre de 1953, a punto de cumplir un siglo.


En 1968 la Capilla se vendió a un productor agrícola que la usó como galpón para depósito de verduras. La humedad y el desgaste fueron derruyendo las paredes y luego el lugar quedó abandonado. En 1995 un grupo de vecinos logró que funcionarios gubernamentales rescataran su historia y en 1998 se la declaró Monumento Histórico, pero las autoridades nacionales, provinciales y municipales, nunca aportaron el dinero para reconstruirla o siquiera mantenerla.

En 2016 la Antigua Iglesia Saint John sufrió un incendio que le quitó lo poco que quedaba del techo y dejó la estructura aún más inestable. Hoy en 2021, duerme entre un depósito de chatarra, basura de los vecinos que pasan, graffitis, rumores de magia negra y el constante peligro de derrumbe. Si van por la ruta 53 o se toman el 148 y bajan en la zona, acérquense para verla y sentir un cacho de historia, pero no mucho, por las dudas de que termine de destruirse.